Noche de brujas
Susana odia el otoño. Es en esta época del año en la que las tiendas se llenan de máscaras horripilantes y disfraces de colores oscuros. Lo único que le gusta son las flores naranjas que adornan el piso de los mercados y los dulces que le regalan en cada puerta que toca, pero esto es muy poco si tomas en cuenta el secreto que ella sabe.
Finalmente ha llegado el peor día de todos; Halloween. Las maestras del kínder al que asiste Susana han preparado actividades para “entretener” a los niños, pero ella tiene la certeza de que éstas son mera distracción para alejar su atención del verdadero problema.
A la entrada, las directoras reciben a los niños con bolsas de dulces y los padres esperan para ver a los pequeños con sus disfraces. Como siempre, la maestra Liliana luce una nariz larguísima y un sombrero puntiagudo, mientras que el profesor Juan Carlos lleva una capa que le arrastra hasta los pies y sus dientes son más afilados de lo normal. Sin duda, esa es la ropa que usan fuera de la escuela; las tiendas no venden disfraces tan grandes.
