La pastelería de las emociones rotas
Autora: Carrie Hope Fletcher
Género: ¿Realismo mágico?, ¿Ciencia ficción?
Formato: ebook
Páginas: 368
¿En español? No
Calificación: ⭐️⭐️
Sinopsis
Desde pequeña, Cherry ha podido ver a las criaturas oscuras que acompañan a la gente; manifestaciones físicas de sus emociones más negativas. Quizá es por eso que la comida de su pastelería es tan especial; postres con sabor a alegría, compañía y esperanza embellecen los días del pueblo. Pero en exceso todo es peligroso.
Tardé mucho en leer All that she can see desde la primera vez que escuché sobre él en un video de Fa Orozco, pero su premisa nunca abandonó mi mente ni dejó de crearme expectativas que sabía que eran poco posibles de alcanzar. Aún así, entré al libro con ganas; la idea de una chica que combate las emociones negativas con postres endulzados con emociones positivas suena exactamente como algo que me gustaría leer.
La novela empieza tan cursi como su premisa, un mundo de aparente realismo mágico en el que —hasta donde sabemos— dos personas pueden ver a los "Meddlums", las manifestaciones físicas de las emociones negativas de la gente. Todos tienen un Meddlum, ese algo que no los deja levantarse de la cama en las mañanas o que los hace encorvarse al caminar por la calle.
Hasta aquí, todo bien; el universo funciona y me deja pensando en cómo todos a mi alrededor tienen una vida propia, con emociones, sueños y problemas tan profundos como los míos, aunque la mayoría del tiempo no estén dispuestos a contarlos. Lloré un par de veces por la gente que Cherry, la protagonista, se cruzó en su camino, por los diferentes tipos de dolor que todos se esforzaban en ocultar.
"'It makes me feel...' Cherry breathed the scent of pastry and with it the memory of her father struck her, '... less alone.'
And with that, Loneliness, who usually stood tall, shrank by two inches"
Para tratar de combatir a su propio Meddlum, "Lonliness", Cherry encuentra su verdadera vocación en la repostería de emociones; experimenta con todo tipo de ingredientes y sentimientos hasta encontrar las recetas que podrían ayudar a los habitantes de su pueblo. Cuando finalmente consigue brindar una sensación de satisfacción estable, parte con todo y pastelería en búsqueda de otro pueblo que necesite su ayuda.
"She watched one feel-good movie after another and cried Happy Tears into a jar. She slept with fresh fruit in her bed to infuse them with a Good Night’s Sleep. Cherry even spent hours cuddling a chocolate bar so it absorbed her Tender Loving Care. She found ways to build up her supplies and she tested her recipes on an unsuspecting Mrs Overfield to whom Cherry had given the spare key, much to Loneliness’s horror"
La historia toma entonces un camino cíclico hasta que aparece Chase, un chico capaz de ver los Meddlums que representan las emociones positivas de la gente.
Me emocioné con la llegada de este personaje; creo que hace buena contraparte de Cherry y los problemas que crea son tan creativos como desagradables. Como me pasó al principio, me quedé pensando cómo sería estar en los zapatos de Chase; ver sólo lo mejor de quienes te rodean no suena a una buena receta para el amor propio ni para la empatía. (Relacioné mucho esta experiencia con la de las redes sociales, la comparación y la envidia).
"As he caught a sight of Awe applauding just before he passed out, he realised that those who felt good things weren't always good people"
Para la mitad del libro, sin embargo, aparece "Happy", un personaje inexpresivo que suelta un montón de información sobre el mundo de los "seers", la gente que puede ver lo mismo que Cherry y Chase y que se rige bajo una serie de reglas que —sorpresa— nuestros personajes han incumplido. Es con la llegada de este personaje que el universo se desmorona; al querer mostrar cómo funcionan sus engranajes refuta todo lo que el lector había asumido como natural en la ficción: el realismo mágico se convierte en ciencia ficción y a la repostera honorable se le contrapone ya no un bartender miserable, sino un grupo de científicos desalmados.
"This… beast was violent, dangerous, murderous. One by one, it picked up the blue suits and tore them apart, limb from limb. Cherry tried to block out the screaming but it was no good – she’d remember that sound for the rest of her life"
Seguí leyendo con la esperanza de que el tono de All that she can see regresara al que era en la primera mitad; sentí que estaba leyendo un libro diferente aunque la portada y los nombres de los personajes no hubieran cambiado. Entré a la novela queriendo mudarme a la pastelería de Cherry y salí entre riendo y llorando por la absurda cantidad de heridas y torturas descritas en ella. No tendría problema si estas dos versiones del mundo se apoyaran entre ellas, si ambas aportaran a una sensación o reflexión específica que la historia estuviera tratando de evocar, pero la realidad es que son tan opuestas que no hay manera de conciliarlas; parece que quieren sorprender al lector, pero terminan alienándolo por completo.
En conclusión, All that she can see es una novela que no sabe qué historia quiere contar, un postre dulce sólo en apariencia. Y la verdad es que yo, queridx lector, no volvería a probarlo.
Nos leemos :)

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