De vuelta a Panem: Mi experiencia releyendo Los Juegos del Hambre
Con el estreno de la película de Balada de pájaros cantores y serpientes, este verano me organicé con unas amigas para releer toda la saga y comentarla entre nosotras (y luego nos enteramos de que la cuenta oficial de Los Juegos del Hambre estaba organizando uno casi en las mismas fechas). Este es un cachito de la experiencia:
Mi trilogía anotada |
(Advertencia de spoilers)
Los Juegos del Hambre
Fue uno de los primeros "libros reales" que leí en mi vida. Recuerdo que todos en mi primaria y secundaria conocían el libro y la película. Supongo que quise seguir la moda y por eso decidí leerlo, aunque la verdad todo lo que recuerdo es haber despertado una Navidad con la trilogía bajo mi árbol; el resto es historia.
Recuerdo vívidamente estar en comidas familiares y tener el libro abierto bajo la mesa para seguir leyendo mientras los adultos platicaban. Recuerdo cómo se me aceleraba el corazón al no tener idea de qué pasaría después. Esta vez fue diferente. Me sé la primera película casi de memoria (creo que es mi favorita), así que conforme fui leyendo, tenía muy claro toda la línea de sucesos.
Otra cosa que cambió fue mi apreciación por el mundo que Suzanne Collins construyó; tan diferente al nuestro y a la vez tan parecido. Un sistema diseñado para que sólo los más poderosos, los más ricos, triunfen (¿suena familiar?). Todo el que supone una amenaza a ese sistema es inmediatamente aniquilado, y el resto, sumisos, viven con miedo.
En general me llamó más la atención la primera parte del libro. Me gustó volver a encontrarme con la vida cotidiana de Katniss y el Distrito 12. Se me hizo muy doloroso ver cómo vive su gente, qué tan normalizados están el miedo y la violencia, y cómo es que los adolescentes tienen que obligarse a crecer sólo para sobrevivir.
No recordaba que los juegos fueran tan largos. En mi cabeza, duraban una semana, pero leyéndolo de nuevo, me dio la impresión de que duraron casi tres. Qué feo tener que estar tanto tiempo a la vigila, preocupada por sobrevivir y por verse bien haciéndolo; ¡hay que verse bella para los patrocinadores!
En Llamas
Fue mi favorito la primera vez que leí la saga, y estoy segura de que Finnick tuvo mucho que ver con eso. Esta vez, sin embargo, mi personaje favorito fue Peeta.
En Llamas es mucho más cursi que el libro anterior, y no es gracias al triángulo amoroso, sino que se debe a la sinceridad de corazón que tiene Peeta.
Fuera del lado romántico, en este libro se vuelve mucho más evidente el poder del capitolio sobre los distritos y sobre la gente. Nadie gana los juegos; todos los vencedores están condenados a una vida llena de traumas y pesadillas, y formas no muy sanas de lidiar con ello (véase: Haymitch). El regreso de Katniss a la arena simboliza para Panem la pérdida de la esperanza, y para ella, un nuevo bucle de pesadillas, así como una muerte segura.
Viendo las películas, es fácil olvidarse de que Katniss y Peeta son adolescentes, pero en el libro se vuelve mucho más difícil ignorarlo. ¡Tuvieron que fingir casarse para sobrevivir! ¡¡¡Y sólo tenían diecisiete!!! Es muy doloroso, más cuando yo como lectora, ya estoy muy lejos de esa edad (mi nombre ya no entraría a las urnas de la cosecha).
En general todos los personajes tienen mucha más personalidad que en las películas; Finnick teje cuencos y redes por ansiedad, cosa que yo no recordaba. También disfruto mucho de los comentarios de Effie y cómo Katniss y Peeta se ríen de ella sin malas intenciones.
También se me hace muy bella la forma en la que, gracias a su equipo de preparación, Katniss se va deshaciendo de sus prejuicios sobre la gente del Capitolio. Sí, son extravagantes y no los entiende, pero eso no los hace menos humanos. Todos son víctimas del sistema.
Finalmente, si en el libro pasado me sorprendió la larga duración de los juegos, esta vez me sorprendió lo rápido que terminaron. Toda la arena estaba diseñada para matar a la mayor cantidad de tributos de la manera más eficaz posible. Para mí, el Capitolio no quería entretener al público con los juegos, sino que sólo querían una matanza pública (y terminar con Katniss lo antes posible).
Sinsajo
Cuando recuerdo Sinsajo, pienso en lo aburrida que se me hace la primera película, y en mis nervios ansiosos por ver la segunda. Creo que entonces fue el libro que menos me gustó de los tres, pero ahora fue el que más disfruté; quizás porque, como es raro que haga rewatch de sus películas, es la parte de la historia que menos fresca tenía.
Fue una pena tener que despedirme de Peeta durante la primera mitad del libro, y a la vez interesante centrarse más en la relación entre Katniss y Gale, así como en los paralelos entre el Capitolio y el Distrito 13. Fue ver cómo Katniss pasa de ser marioneta para los juegos a ser otro tipo de marioneta para los rebeldes. Realmente ningún lado era bueno, y no sé cómo no lo pesqué cuando tenía doce años.
Se me revolvió el estómago con las cosas tan cuestionables que se decían dentro del 13, y también con lo fácil que desecharon a Katniss cuando decidieron que ya había cumplido su propósito. Y ni hablar de lo crudas que son las vainas del Capitolio (¿¿¿"trituradora de carne"???); no recordaba la mayoría, y agradezco por que las hayan omitido en la película porque no sé si habría aguantado verlas.
Tuve que procrastinar un poco mi lectura; sabía cuáles eran las siguientes muertes, y no quería llegar a ellas. Tenía muy clara, en específico, la de Finnick. En la película los mutos se ven repugnantes, pero en el libro son tan tangibles...las descripciones de su físico, sus ruidos y su aroma me tenían hecha un ovillo en mi cama. Voy a mantenerme alejada de las rosas por un tiempo.
Cuando leí el libro en secundaria, no terminé de entender la importancia del epílogo; supongo que me molestaba que una heorína terminara cayendo en un rol tan tradicional como la maternidad, pero ahora sé que todo cobra sentido dentro de la narrativa. El que Katniss sea madre significa que el mundo es seguro, que está dispuesta a crear nueva vida porque cree que hay esperanza de un futuro mejor, sin guerra y sin juegos del hambre. Es bellísimo y me hizo llorar un poco.
Por cierto, la última escena de Buttercup siempre me genera un nudo en la garganta. Se me hace la manera perfecta de mostrar el dolor e impotencia de Katniss.
Y ya está; no tengo más palabras. Suzanne Collins es maravillosa.
Conclusión
Releer la trilogía que me introdujo a la lectura fue una experiencia sorprendentemente agradable. Me gustó reencontrarme con una otra versión de Katniss, más comprensiva y más humana; en los libros es más fácil recordar que nuestra protagonista no es más que una adolescente. Me alegra haber crecido como lectora, y poder ver las cosas que se me escaparon cuando tenía doce o trece años, y a la vez me pone triste pensar en todo lo que tuvo que sobrevivir Katniss cuando no tenía ni siquiera la edad que tengo yo ahorita. Notar su edad no hace más que resaltar la crueldad del mundo en el que creció.
Quiero mucho a los personajes, e incluso es divertido odiar a los más despreciables. Sí recomiendo a todos los lectores de mi generación que regresen a Panem, pero advierto que quizás haya que tener un estómago más fuerte que en la primera lectura.
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