La profecía
A Jazmín, Paulette y Roxana,
por alentarme a crear y compartir mi trabajo
Al mago Merlín le pesan los años. Antes le era muy fácil manipular su cuerpo, tomar un aspecto joven cada que le convenía y conservar su fuerza adulta aún estando lleno de arrugas y pelo blanco. Hace un par de siglos dejó de poder hacerlo.
Lleva demasiado tiempo esperando, y el Antiguo y Futuro Rey aún no despierta.
Jadeando por el esfuerzo que le supone la caminata, se planta frente al lago de Ávalon. Mete los pies descalzos al agua.
—¡Nimue, necesito hablar contigo!


